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La historia de la cerveza: de Mesopotamia a tu mesa
Es una de las bebidas más antiguas del mundo. Un viaje de miles de años, desde los primeros granos fermentados hasta la cerveza artesanal de hoy.
La cerveza acompaña a la humanidad desde casi el principio de la civilización. Su historia es, en buena parte, la historia de la agricultura, las ciudades y los oficios.
Los primeros granos
Las cervezas más antiguas que conocemos nacieron hace más de siete mil años en Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates. Los sumerios la bebían a diario y hasta le dedicaron un himno a Ninkasi, la diosa de la cerveza, que en la práctica era también una receta: explicaba cómo hacer pan de cebada, remojarlo y dejarlo fermentar. No era casualidad; donde había cereal, aparecía la cerveza.
Pan líquido en Egipto
En el antiguo Egipto la cerveza era alimento básico para todos, desde campesinos hasta faraones. Era espesa y nutritiva, casi una comida líquida, y se entregaba como parte del pago a los trabajadores que levantaron las pirámides. Beber cerveza no era un lujo: era parte de la dieta diaria.
Los monasterios y el lúpulo
En la Europa medieval, los monasterios se volvieron centros de elaboración. Los monjes refinaron las recetas y la cerveza les servía de sustento, sobre todo en épocas de ayuno. En esos siglos se popularizó el lúpulo, que daba sabor y, además, ayudaba a conservarla. En 1516, Baviera promulgó la Reinheitsgebot, la ley de pureza que mandaba usar solo agua, malta y lúpulo; años después se sumó la levadura, cuando se entendió su papel.
La ciencia y la revolución industrial
Durante siglos nadie supo bien por qué fermentaba la cerveza. Eso cambió en el siglo XIX, cuando Louis Pasteur explicó el trabajo de la levadura, y un laboratorio en Copenhague logró aislar una levadura lager pura. Con la refrigeración, las lager limpias y estables se pudieron hacer en cualquier parte y conquistaron el mundo. La cerveza pasó de taller artesanal a gran industria.
La vuelta a lo artesanal
A finales del siglo XX, mucha gente se cansó de la cerveza industrial, toda parecida. En los años setenta y ochenta, primero en Estados Unidos, surgió un movimiento de cervecerías pequeñas que recuperaron estilos olvidados y se atrevieron con sabores nuevos. Esa revolución artesanal se extendió por el planeta y sigue viva hoy: cada cervecería independiente es un capítulo más de una historia de miles de años.
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